Las raíces, el amor y la libertad de ser aquella persona que solo tú quieres ser.

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Rubén Sánchez, un cineasta abierto a apostar por nuevos perfiles, actores, sin prejuicios, apostando por las culturas urbanas, de etnias diferentes el foco de la segunda etapa de su proyecto en lo que él relata, el amor no entiende de género, culturas, familia, tradición, grupos o el qué dirán la sociedad. El amor lo marca uno mismo.

Las tres producciones mezcla realidad y ficción para explorar la heridas de una sociedad a la vez que Rubén Sánchez, refleja como pilares para él. Unas producciones que narran la soledad de unos personajes imperfectos a vista de lo estrictamente establecido. Claramente el director las facetas del amor, en diferentes edades, creando así una atmósfera reivindicativa, el arte cinematográfico como herramienta de mostrar que el amor no tiene barreras.

 Rubén Sánchez tiene experiencia en tocar ciertos temas de la sociedad, ejemplo fue Lamento, que relataba el acoso sexual a las mujeres. Esta vez se pone en la piel de personajes masculinos. Furias, protagonizada por chicos de origen marroquí y argelino, y el Rey (the king) protagonizado por actores de fuera son parte de las producciones de cine en desarrollo para 2023. También se encuentra su ópera prima. Esta nueva temporada; todos los rodajes serán bajo el lema “el Movimiento “, un mundo creado por el mismo director que pone la calle en el foco, las historias de diferentes generaciones; el amor entre personas, la vida de aquellos que no están y los que vendrán o , las personas que vienen de fuera y se establecen en nuestro país para buscar una mejor vida.

El éxito de Lamento ha hecho que Sánchez tenga más exigencia a la hora de afrontar sus nuevos proyectos. “Ahora la exigencia es muy grande, tengo que dar lo mejor de mí, por el público y llegar a emocionarme con las historias que estamos preparando, cada guion, cada actor o cada persona del equipo serán claves para el resultado final.”, comenta el director.

«He estado casi medio año trabajando en todo lo que voy a rodar, es fruto de la evolución, y que de los errores se aprende. Hace cinco meses, cuando estaba en la Universidad era el típico chico muy motivado en hacer series o películas para Netflix, ir deprisa y hacer por hacer como todo joven con ilusión esperando su momento. Pero me di cuenta de que cantidad no es lo mismo que calidad y eso el público lo nota mucho, son más exigentes.

La industria del cine es muy dura, he recibido muchos no, también sí. Muchas críticas, sé que a alguna gente le gustaré, a otra no. Lo asimilo mucho mejor ahora. También he de decir que mucha gente se pasa por redes sociales, puedes opinar, pero la libertad de opiniones acaba cuando tú insultas o promueves calumnias contra otras personas, con la intención de hacer daño. Alguna vez me pasó cuando era estudiante y al principio me afectaba, ahora ya no. Ya te vas acostumbrando que es un mundo donde la gente opina mucho, muchas veces sin saber o decir por decir».