¡El valor de los pequeños comercios: una llamada a la acción por nuestros barrios!

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Hoy quiero compartir una reflexión sobre la importancia de los pequeños comercios en la vida de nuestras calles y comunidades, inspirado por la travesía de más de 40 años de una tienda emblemática en mi barrio. Se trata de “El Arca de Noé”, una tienda de pinturas, ferretería, droguería y mercería en Tomares, Sevilla. Este establecimiento sigue siendo, hasta el día de hoy, un faro de adaptabilidad, gran variedad de productos, buen servicio y buenos precios. Con razón, tiene una clientela fiel y da vida a nuestro barrio. Con ello, destaco que los pequeños negocios como este son el alma de nuestras calles.

En un momento en que se habla mucho sobre la seguridad en las calles de los pueblos y ciudades, observo un cambio en el paisaje urbano que va más allá de las estadísticas y debates actuales. Recuerdo con nostalgia cómo las calles estaban llenas de tiendas variadas, desde ferreterías, droguerías, farmacias, carnicerías, fruterías, pescaderías o panaderías, creando un tejido comercial que daba servicio y vida a nuestros barrios. Sin embargo, en la actualidad, nos encontramos con calles más vacías. Con suerte, disponemos de algún bar y el resto, muchos locales cerrados; una transformación que afecta directamente a la dinámica social, sea el pueblo que sea.

Es fácil culpar a factores como los impuestos y los costes operativos, pero debemos ir más allá de estas explicaciones. ¿Desde cuándo las tiendas de ferretería, pinturas, calzado, lencería, carnicería, polveros, pescadería, panadería, frutería, droguería o mercería dejaron de ser negocios viables y rentables? Existen fuerzas más condicionantes en juego, y es crucial reconocer el papel de las grandes empresas o multinacionales en esta transformación.

Aunque no es mi intención señalar a las grandes cadenas o multinacionales online como villanas, es innegable que su presencia en el comercio local ha tenido un impacto significativo y negativo, no solo en lo económico, sino también en lo social. ¿Dónde están los informes que analizan cómo estas empresas afectan a los pequeños comercios en nuestros barrios? ¿Cuándo vemos reportajes que discuten el efecto del comercio online de multinacionales en nuestras tiendas locales? La falta de atención a estas cuestiones en los medios es palpable.

Las consecuencias del desplome del consumo en el pequeño comercio en toda España son evidentes: calles vacías, comunidades sin vida y un aumento en la inseguridad. En estas áreas carentes de actividad, la desidia y la delincuencia florecen, generando desconfianza y una falta palpable de comunidad. Los pequeños comercios, como ferreterías, tiendas de pinturas y otros establecimientos, no solo eran lugares para adquirir productos, sino también puntos de encuentro que fortalecían los lazos entre vecinos y brindaban una sensación de pertenencia. Su presencia no solo implicaba transacciones comerciales, sino que también aportaba vitalidad, actos comunicativos y una conexión esencial entre los residentes, fomentando la convivencia y proporcionando a la zona una protección natural.

Entonces, ¿cómo revertimos esta tendencia? Necesitamos una comprensión más profunda del problema que solo desde los medios de comunicación y la acción política es posible, y una acción como modo de respuesta colectiva por parte de los consumidores. Apoyar a los pequeños comercios nacionales es un primer paso, pero también debemos abogar por políticas locales que protejan a estos establecimientos.

El renacer de la vida en nuestras calles depende de nuestra capacidad para apoyar y proteger a los pequeños negocios que son la esencia misma de nuestros barrios. Es hora de unirnos como comunidad, actuar de manera informada y promover un cambio positivo para el futuro de nuestros barrios, y por lo tanto, de las nuevas generaciones.